DIABETES RANDOM

La diabetes 1 y 2 afecta al embarazo

Un nuevo estudio publicado en ‘Diabetología’, la revista de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD, por sus siglas en inglés) revela que tanto la diabetes tipo 2 (DT2) como la diabetes tipo 1 (T1D) se asocian con complicaciones durante el embarazo, como mortinatos y cesáreas de emergencia, así como aumento del riesgo de mortalidad infantil, informa Europa Press.

La investigación fue realizada por la doctora Sharon Mackin, científica clínica financiada por el Fondo de Investigación de Caridad del Hospital de Niños de Glasgow (con sede en el Instituto de Ciencias Cardiovasculares y Médicas, Universidad de Glasgow, Glasgow, Reino Unido), y el doctor Robert Lindsay, del Instituto de Ciencias Médicas y Cardiovasculares de la Universidad de Glasgow, Reino Unido, y colegas, junto con investigadores y médicos de otros institutos y hospitales escoceses. 

Se sabe que tanto la T1D como la T2D conllevan riesgos adicionales significativos durante el embarazo, lo que eleva las posibilidades de tener un peso elevado al nacer, un parto prematuro, el nacimiento de un bebé muerto y otros resultados no deseados. Una serie de encuestas nacionales realizadas entre 1998 y 2008 descubrieron que, a pesar de las mejoras, las tasas de mortinatalidad y de mortalidad perinatal (poco después del nacimiento) entre los bebés nacidos de mujeres con diabetes antes del embarazo continuaban alrededor de 3-5 veces más altas que las observadas en la población más amplia. Si las tasas de mortinatos y mortalidad perinatal han cambiado desde entonces está menos claro, aunque los datos más recientes de Inglaterra y Gales muestran una gran reducción en las tasas de muerte fetal entre 2002/3 y 2015 para mujeres con DT1 (25,8 por 1.000 nacimientos a 10,7 por 1.000), así como aquellas con T2D (de 29,2 por 1.000 a 10,7 por 1.000).

Los datos del estudio se obtuvieron del ‘Scottish Morbidity Record 02’ (SMR02) y se vincularon al ‘Scottish Care Information-Diabetes Collaboration’ (SCI-diabetes) para abarcar a todos los bebés nacidos en Escocia entre el 1 de abril de 1998 y el 31 de marzo de 2013. SMR02 es un registro de todas las mujeres dadas de alta de unidades de maternidad escocesas e incluye datos demográficos maternos e infantiles, información sobre el tratamiento clínico y complicaciones obstétricas, así como una medida estándar de privación social. 

El estado de la diabetes se encontró al hacer referencia a SCI-diabetes, que desde 2004 proporciona una cobertura del 99,5 por ciento de la población escocesa a la que se ha diagnosticado la enfermedad. De los 813.921 partos dentro del periodo de estudio, solo se excluyeron 38 debido a que no estaban disponibles los datos sobre el bebé. Dentro de este grupo, 4.681 (0,6 por ciento) fueron madres con diabetes pre-gestacional (T1D o T2D que ya existían antes del embarazo), de las cuales 3.229 (69 por ciento) tenían DT1 durante un promedio de 13,3 años, y las 1.452 restantes (31 por ciento) presentaban DT2 durante un promedio de 3,3 años.

La fuerza del estudio es su gran escala y que cubre todos los embarazos en Escocia durante el periodo, evitando así el sesgo de selección. «Hubo marcadas diferencias en los resultados del embarazo en mujeres con diabetes en comparación con las mujeres no diabéticas», subrayan los autores. Durante los 15 años cubiertos por este estudio, hubo 104 muertes perinatales en niños de madres con diabetes, con 65 en el grupo T1D y 39 en el grupo T2D. Estos representan tasas de mortalidad 4,2 y 3,1 veces más altas respectivamente que en la población escocesa normal. La cifra de nacidos muertos fue cuatro veces (T1D) y cinco veces (T2D) más alta que la que se produjo en el caso de las mujeres sin diabetes. Un peso alto al nacer o grande para la edad gestacional (LGA, por sus siglas en ingles) se define como un bebé cuyo peso los ubica en el 10 por ciento más pesado de los recién nacidos, y el hecho de ser tan grande conlleva un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo. 

El análisis detectó que más de la mitad de todos los bebés nacidos de madres con DT1 se definieron como LGA, mientras que más de la tercera parte (38 por ciento) de las madres con DT2 tenían un bebé LGA. Estas tasas son 4,8 y 3,7 veces mayores, respectivamente, que la población general, y si bien la tendencia en las madres con DT2 muestra una caída a largo plazo en la proporción de lactantes LGA, es cada vez más común para las madres con DT1. Las razones exactas de estos cambios no se comprenden completamente y los investigadores sugieren «sería interesante poder detectar otros factores maternos como el IMC [índice de masa corporal] y el aumento de peso gestacional que pueden afectar al crecimiento infantil y la función placentaria». Los autores señalan que «el peso al nacer, la prematuridad, el parto mediante intervención quirúrgica y la mortalidad perinatal representan resultados medibles clave en el tratamiento del embarazo complicado por la diabetes». Y añaden: «Es preocupante, entonces, que las tasas de mortalidad fetal y muerte fetal parezcan estables con el tiempo en nuestra población, mientras que, al menos para DT1, el peso al nacer está aumentando». «Aunque la diabetes en el embarazo sigue siendo relativamente poco común (1 de cada 178 nacimientos), la prevalencia tanto de T1D como particularmente de T2D que complica el embarazo va en aumento», lamentan los investigadores, que sugieren que esto: «puede reflejar una mayor prevalencia de obesidad, la edad materna y los aumentos modestos en las poblaciones étnicas en riesgo». Aunque los nacimientos de madres con diabetes son todavía relativamente raros, los incrementos observados tienen importantes implicaciones de recursos para la prestación de servicios en clínicas especializadas. Intervenciones obstétricas como la cesárea por elección (ELCS, por sus siglas en inglés) o de emergencia (EMCS, por sus siglas en inglés) ocurren con mucha mayor frecuencia en madres con diabetes, dos tercios (68 por ciento) de mujeres con DT1 y 60 por ciento mujeres con DT2 que son sometidas a parto quirúrgico frente a una cuarta parte (24 por ciento) de la población de base.

Aunque este tipo de intervenciones se hicieron más comunes en todos los grupos durante el periodo de 15 años del estudio, hubo un aumento dramático observado con EMCS en madres con DT2. A pesar de que la proporción (29 por ciento) fue similar a la observada en Inglaterra y Gales, contrasta con el 10 por ciento de Países Bajos. Además, las tasas de EMCS en mujeres con diabetes en Inglaterra y Gales han disminuido, cayendo del 38 por ciento en 2002/3 al 30 por ciento en 2013, a diferencia de la tendencia al alza observada en Escocia.

Los autores concluyen: «El embarazo para mujeres con diabetes sigue siendo de alto riesgo y queda mucho por entender sobre las causas y las intervenciones efectivas para los resultados adversos». Por lo tanto, sugieren que «hay una gran necesidad no satisfecha de mejorar los resultados perinatales para las mujeres con diabetes tratada durante el embarazo. «Se necesitarán nuevos enfoques y tecnologías para abordar esto», concluyen. EP



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